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Compuesto natural antienvejecimiento hallado en las semillas de uva con efectos de prolongación de la vida

Se calcula que casi 1.600 millones de personas en todo el mundo tendrán más de 65 años en 2050. La edad cronológica es el mayor factor de riesgo de las principales causas de morbilidad y mortalidad en todo el mundo.

En los eucariotas superiores, la senescencia celular representa un destino celular distinto en respuesta a una serie de estímulos extrínsecos e intrínsecos. La senescencia facilita el desarrollo embrionario y la cicatrización de heridas, al tiempo que frena la carcinogénesis. Sin embargo, la acumulación patológica de células senescentes en etapas avanzadas de la vida está implicada en el envejecimiento del organismo y en las enfermedades asociadas a la edad.

En un estudio publicado en Nature Metabolism el día de hoy, investigadores del Instituto de Nutrición y Salud de Shangai (SINH), de la Academia China de Ciencias, llevaron a cabo una investigación a gran escala con agentes medicinales derivados de plantas, y revelaron que un compuesto natural de las semillas de uva, concretamente la procianidina C1 (PCC1), promueve la salud y prolonga la vida útil de los ratones viejos al interferir en la supervivencia de las células senescentes, mientras que las células normales no se ven afectadas.

En animales de experimentación en los que las células senescentes contribuyen a la disfunción física relacionada con la edad, como las generadas tras la exposición a la radiación ionizante, la administración de PCC1 disminuyó significativamente el número de células senescentes, invirtió la degeneración de los órganos y produjo mejoras en la salud. En el caso de los ratones portadores de xenoinjertos tumorales, el PCC1 también favoreció los resultados terapéuticos cuando se combinó con los agentes anticancerígenos tradicionales. Sorprendentemente, el tratamiento con PCC1 en un programa metronómico en ratones muy viejos (de 24 a 27 meses de edad, lo que equivale a una edad humana de 75 a 90 años) aumentó su vida restante en más del 60%, o prolongó su vida total en más del 9%.

Las células senescentes producen distintas señales paracrinas y endocrinas que causan disfunciones locales en los tejidos y ejercen efectos sistémicos. En este estudio, el grupo del Dr. Sun Yu en el SINH demostró que la eliminación de las células senescentes mediante agentes “senolíticos” inductores de la apoptosis, como el PCC1, limita eficazmente las poblaciones de células senescentes en múltiples tipos de tejidos y órganos, aportando beneficios en modelos de declive geriátrico y enfermedades crónicas. Estos datos respaldan a las células senescentes como objetivo farmacológico para aliviar los efectos de los procesos fundamentales del envejecimiento.

Dada la creciente demanda de investigación para desarrollar terapias dirigidas al envejecimiento y a las enfermedades crónicas, los investigadores proponen que se sigan investigando los mecanismos moleculares y celulares exactos de las acciones de la PCC1.

Más información: Shanghai Institute of Nutrition and Health – SINH

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