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Se podrían usar antibióticos de amplia disponibilidad en el tratamiento contra la “superbacteria” MRSA

Desde el descubrimiento de la penicilina, la introducción de antibióticos para tratar infecciones ha revolucionado la medicina y la atención médica, salvando millones de vidas. Sin embargo, el uso generalizado (y el uso indebido) de los medicamentos ha llevado a algunas bacterias a desarrollar resistencia, lo que hace que los medicamentos sean menos efectivos. Con pocos antibióticos nuevos en desarrollo, la resistencia a los antibióticos es ampliamente considerada como una seria amenaza para el futuro de la medicina moderna, lo que aumenta el espectro de infecciones no tratables.

Uno de los grupos de antibióticos más utilizados y clínicamente más importantes es la familia que incluye a la penicilina y a sus derivados. El primer tipo de resistencia a la penicilina ocurrió cuando las bacterias adquirieron una enzima, conocida como beta-lactamasa, que destruye la penicilina. Para superar esto, los fabricantes de medicamentos desarrollaron nuevos derivados de la penicilina, como la meticilina, que eran resistentes a la beta-lactamasa.

En la escalada de la carrera de armamentos, un tipo particular de bacteria conocida como Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM) ha desarrollado una resistencia generalizada a esta clase de medicamentos. El MRSA se ha convertido en un problema grave en infecciones adquiridas en el hospital y en la comunidad, obligando a los médicos a recurrir a antibióticos alternativos, o a un cóctel de diferentes medicamentos que a menudo son menos eficaces, y plantea la preocupación de que incluso estos medicamentos serán ineficaces con el tiempo.

En una investigación previa, un equipo de investigadores en Cambridge identificó un aislado de MRSA (una muestra que creció en cultivo a partir de la infección de un paciente) que mostró susceptibilidad a la penicilina en combinación con ácido clavulánico. El ácido clavulánico es un inhibidor de la beta-lactamasa, que previene que la enzima beta-lactamasa destruya la penicilina; Ya se usa como medicamento para tratar las infecciones renales durante el embarazo.

En un estudio publicado hoy en Nature Microbiology, un equipo de científicos del Reino Unido, Dinamarca, Alemania, Portugal y Estados Unidos utilizaron la tecnología de secuenciación del genoma para identificar qué genes hacen que el SARM sea susceptible a esta combinación de fármacos. Identificaron varias mutaciones (cambios en la secuencia de ADN) centradas alrededor de una proteína conocida como proteína de unión a penicilina 2a o PBP2a.

PBP2a es crucial para las cepas de MRSA, ya que les permite seguir creciendo en presencia de penicilina y otros antibióticos derivados de la penicilina. Dos de estas mutaciones redujeron la expresión de PBP2a (la cantidad de PBP2a producida), mientras que otras dos mutaciones aumentaron la capacidad de la penicilina para unirse a PBP2a en presencia de ácido clavulánico. En general, el efecto de estas mutaciones significa que una combinación de penicilina y ácido clavulánico podría superar la resistencia a la penicilina en una proporción de cepas de MRSA.

Luego, el equipo examinó secuencias genómicas completas de una colección diversa de cepas de MRSA y descubrió que un número significativo de cepas, incluida la clonación USA300, la cepa dominante en los Estados Unidos, contenía ambas mutaciones que confieren susceptibilidad. Esto significa que una de las cepas más difundidas de infecciones causantes de MRSA podría tratarse con una combinación de medicamentos que ya tienen licencia para su uso.

Usando este conocimiento, los investigadores utilizaron una combinación de los dos medicamentos para tratar con éxito las infecciones por SARM en larvas de polilla y luego en ratones. Su próximo paso será llevar a cabo el trabajo experimental adicional requerido para un ensayo clínico en humanos.

Más información: Universidad de Cambridge

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