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“Nadie nos mira”, y la dicotomía del exilio auto impuesto

Comentario: “Nadie nos mira”, la última película de la directora y guionista argentina, Julia Solomonoff luego de participar en varios festivales incluido el Ficci 58 celebrado hace unos meses en Cartagena, finalmente llega a la cartelera nacional. Esta coproducción colombo argentina está basada en la propia experiencia de su directora en su primera etapa en la Gran Manzana y de algunas personas cercanas a ella, donde establece el viaje del protagonismo como un escape a su realidad sentimental, viendo en la posibilidad de un trabajo su propio sueño americano, donde puede conseguir una nueva identidad y la libertad que conjuga esa posibilidad, en un guión original que nos da una nueva visión del emigrante latino en los Estados Unidos.


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Al igual que lo que le sucede a muchos inmigrantes, la ilusión se puede fácilmente convertir en un sueño roto, donde muchos de ellos son sobrepasados por las circunstancias y por la soledad, y para sobrevivir se deben realizar varios oficios donde los más comunes para los latinos son los de mesero, niñera o albañil; claro que con la nueva administración se incluyen sensaciones de desasosiego e incertidumbre por ser deportados en cualquier momento y la libertad de andar en la calle se convierte en la esclavitud de estar más encerrado en una habitación, lo que seguramente dará como argumento para nuevas películas sobre este tema.

Pero si vale hacer la claridad que para el momento de la realización de esta película, la ciudad era mucho más abierta y cosmopolita para los inmigrantes ilegales de lo que puede ser hoy en día.

Volviendo a la cinta, esta nos ofrece un relato lleno de sensibilidad sobre un universo masculino donde aflora el drama de la incomprensión, en forma de un exilio autoimpuesto para crear distancia a aquello que hace daño o hiere, pero en el fondo siempre estos escapes terminan siendo temporales, y es necesario enfrentar todas las circunstancias y labrarse el mejor destino posible.

Aquí el viaje introspectivo que realiza el protagonista, es su base para alcanzar nuevos logros, pero al enfrentarse a una sociedad estereotipada y cerrada termina apoyándose en compatriotas o personas que le tienden la mano llevándolo a un auto conocimiento que no podría haber logrado de haber seguido con su vida normal, y el darse cuenta que su sueño tanto profesional como personal no los va a alcanzar decide retornar y rehacerse. En este punto es loable el papel protagónico realizado por el argentino Guillermo Pfening, el cual nos muestra muy bien la dicotomía que sufre su personaje.

La historia:

Luego de cierto éxito en la televisión Argentina, Nico (30 años), emigra a New York a protagonizar la película de un director Mexicano. Pero la película se cae y Nico decide quedarse. Demasiado rubio para hacer de latino, su acento demasiado fuerte para hacer de americano. Nico no consigue trabajar como actor y debe hacer malabares para sobrevivir: alquila departamentos para turistas, trabaja de mesero y de niñero. Temeroso de regresar como fracasado, hábil para aparentar lo que no tiene, Nico, queda flotando en la ciudad, en la que su vínculo emocional más auténtico es con el bebé que cuida y con las niñeras latinas del parque. Cuando recibe la visita inesperada de Martín, quien fuera su productor y amante, Nico debe confrontar las verdaderas razones de su huida.

Calificación: 4 estrellas

  • Género: Drama
  • Duración: 1 hora, 42 minutos
  • Director: Julia Solomonoff
  • Actores: Guillermo Pfening, Rafael Ferro, Paola Baldion, Mayte Montero

Sinopsis: Una película sobre la lucha del exilio autoimpuesto; cómo los placeres del anonimato y la libertad contrastan con el dolor de la soledad y la pérdida que moldea la experiencia del inmigrante.

Más información: Nadie nos mira

Ver trailer en:

Entrevista con la directora y Mayte Montero durante el Ficci 58

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