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Alice: Presencias malévolas, crítica

Una película de terror que muere en el intento

El guionista definitivamente es una de las partes más importantes de una película, y si este es además el director de la cinta uno se imagina que tiene muy bien ideada la trama, la puesta en escena, la continuidad y el desenlace. Pero en “Alice: Presencias malévolas” encontramos todo lo contrario, un guión con buenas ideas pero que son mal utilizadas o que simplemente se mencionan y no vuelven a tratarse, sumado a unos diálogos intrascendentes y a lagunas tan grandes que parecen completos océanos.

Vamos por partes. Esta cinta de 2017 que llega dos años después a nuestra cartelera nos presenta a un militar nazi que emigra a los Estados Unidos y se cambia el nombre para no ser descubierto. Ya en suelo americano se casa y vive junto a su esposa y a la hija de esta en una granja. Tras una fuerte discusión con la chica termina ahogándola en un bebedero del corral y su esposa creyéndolo culpable de la desaparición de su hija lo envenena días después.

Luego de esta historia que ocurre en los primeros veinte minutos de la cinta, la película nos lleva cincuenta años más adelante momento en que la granja es habitada por un profesor de un instituto y su esposa (a ellos nunca sabemos si los asustaron o si descubrieron algo. Tampoco lo sabemos de quienes tuvieron la casa antes) esta pareja invita a un grupo de cuatro amigas que acaban de terminar los estudios y van a vivir su último fin de semana antes de vivir cada una, una nueva vida. A ellas se une la hija adolescente de una vecina de la granja y quien por extrañas circunstancias que nunca sabremos, ha tenido contacto con la chica asesinada en el corral. En la amplia casa hay un cuarto cerrado, el cual pertenecía a la occisa y se mantiene tal cual (nunca sabremos tampoco quien lo aseaba o porque el profesor y su esposa nunca lo cambiaron o simplemente quien lo cerró), a este cuarto ingresan las chicas y por solo este hecho despiertan al fantasma de la chica, que al final sabemos que solo quería que encontrarán su cadáver, ya que nunca la buscaron y estuvo simplemente detrás de un colchón en el corral (ni el olor, ni la curiosidad de los que habitaron la granja en esos cincuenta años incluido el profesor y su esposa (a quienes conocemos y vemos solo en una escena) han descubierto).

A esto se suma que una de las chicas tiene a su abuela muy enferma y se le aparece en un instante pero no vuelve a hacerlo más en el transcurso de la película, así que se convierte en otro ingrediente que quedo “mal cocinado” y a esto se suma que en el sótano de la casa una de las chicas descubre una caja con un elemento de hechicería y la información de todo lo que hizo el nazi, pero esto también no deja de ser al final una simple anécdota en esta cinta que pudo haber sido muchísimo mejor de lo que al final es.


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La historia:

Cuatro chicas viajan a la casa de campo de su profesor del instituto para pasar el fin de semana. Allí descubrirán que esa casa esconde un pasado diabólico y tiene sus propios fantasmas.

Calificación: 1 estrella

  • Género: Terror
  • Duración: 1 hora, 30 minutos
  • Director: Michael G. Kehoe
  • Actores: Sarah Davenport, Andrew Divoff, Darby Walker, Gabrielle Bourne

Sinopsis: Cuatro chicas viajan a la casa de campo de su profesor del instituto para pasar el fin de semana. Allí descubrirán que esa casa tiene un pasado diabólico.

Más información: Página oficial de la película en Facebook

Tráiler:

Entrevista con el director en el FirstGlance Film Festivals:

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